Nunca lo olvidaré. El día de mañana, de entre todas las batallitas que contaré a mis nietos, habrá siempre un lugar para el día en que el Betis celebraba su Centenario, entre un mar de béticos que -como yo- lloraron a moco tendido por tantas y tantas cosas, y dónde todos, sin excepción, fuimos a una.
Si, enanos míos -les diré-, vuestro abuelo estuvo allí.
