Bueno, pues he aquí el día después. Huelga decir que mi corazón ya está practicamente recompuesto, pero, siendo sincero, tengo que reconocer que la noche de ayer fue muuuy larga y, aún hoy, tengo un cabreo de tres pares de cojones.
A nadie le gusta perder por 3 goles, pero cuando es contra el eterno rival, pues menos aún. Segundo partido del año e idéntico resultado que en el primero, pero esta vez en contra, por lo que se puede decir que volvemos a partir de cero.
El de ayer fue un partido para olvidar; nada salió bien. Quizá si, al principio, pero una vez que Luís Fabiano (jugador palanganoide que ahora esta empezando a meter goles, después de llevar ya unas cuantas temporadas en el equipo viendo partidos desde la grada por su inoperancia, y realmente famoso por protagonizar la -ya mítica- 'pelea del pollo amanerado') marcó el primero con la mano -de una forma ESCANDALOSAMENTE DESCARADA, con el beneplácito del linier y el de los medios, echando tierra por encima-, el equipo perdió toda esperanza de sacar algo positivo de VillaRamona y terminamos por cuajar un partido muy gris.
Es impresionante el cinismo y la desvergüenza de prensa que sufrimos, que se rasga las vestiduras, que casi arde Troya, cuando les marcaron aquel gol con la manita el año pasado en Barcelona, capaz de mantener actitudes deleznables de acoso y derribo y la manera de intentar destrozar la carrera de un chaval que una vez pegó un piscinazo y le colgaron por siempre el san benito, como lo que hicieron con nuestro entonces jugador Dani, y tantas y tantas cosas.
Pero, en esta ocasión, como que la mano... pues es lo de menos, claro. Eso no tiene importancia. Claro que no. Si luego hubo otro gol y uno más en propia puerta!! Quita, quita. Además, él ha dicho que fue sin querer... ¿Para qué manchar con las imágenes donde se recochinea sobre el césped contando su 'hazaña' a los compañeros mientras babeaban?
No. Ni se le ha llamado tramposo, ni orquestado una campañita en contra suya y la poca honra y decoro que demuestra, ni nada por el estilo. Nada de nada. Tampoco el modo en que la afición del Betis fue insultada constantemente, antes, durante y después del partido en forma de cánticos de odio y lanzamiento de botellas. Esas cosas no las recogen, tampoco, los medios. Cuando pasan allí, quiero decir.
Que no supimos recomponernos está claro, pero sin minusvalorar lo que ya decía nuestro Capitán, allá en 1913:
"… mientras exista una Sociedad como el Sevilla F. B. C. no habrá nobleza en el “foot-ball”, porque ella mantiene la pretensión de ganar la honra que no le pertenece, porque no la busca con legalidad, y el “sport”, o debe hacerse honrosamente o debe dejarse, porque no hay “sport” sin honra".
Después de todo, esto no ha sido más que una nueva muestra del estilo que vienen mostrando desde sus comienzos; es su Historia.
Hoy (ayer), por cierto, la Ciudad ha sido todo un desfile de gente paseando con los colores del Betis, por cualquier calle; y es que, este tipo de cosas y muchas más, son las que le dan grandeza a este Club y que nos diferencian, abismalmente, del vecino de Nervión.
Viva el Betis Manquepierda!
